Cómic digital hoy: «A Brand (New) Digital World. A modo de introducción»

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¿QUÉ REPERCUSIONES ESTÁN TENIENDO INTERNET y las nuevas tecnologías digitales en el cómic?

La pregunta es el germen de este libro que usted no tiene estrictamente «entre sus manos» porque, como su propio tema monográ!co, su soporte es digital. En la asociación que publica esta antología, ACDCómic (Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España), quisimos aportar algunas respuestas a una pregunta que abría un melón con muchas semillas. La literatura sobre cómic digital, sin ser aún abundante (no son pocos los estudiosos del cómic impreso que a!rman no saber «nada» sobre cómic digital, pese a que a veces lo consuman; ambas comunidades viven a menudo como universos separados), sí está proliferando en los últimos años conforme dichos cambios se perciben más evidentes tanto en la producción de cómics como en los modelos de difusión y consumo.

CÓMIC DIGITAL HOY IX A Brand New (Digital) World A modo de introducción Pepo Pérez Aunque alguna voz nostálgica de los tebeos de nuestra infancia reclame la «vuelta al kiosco» aún hoy, son cada vez más las personas que han tomado conciencia de que simplemente ya no hay kioscos a los que volver. Este negocio tradicional está desapareciendo de nuestro paisaje urbano porque el principal producto que vendía, publicaciones periódicas impresas, está siendo sustituido inexorablemente por los diarios digitales, las webs de tendencias y crítica especializada, los videos online o las conversaciones en redes sociales y de mensajería gratuita; basta ver cómo se entretienen hoy los viajeros de transportes públicos durante su trayecto.

El kiosco es solo otra víctima de la «disrupción digital» que supone la sustitución de industrias tradicionales por los nuevos medios y empresas digitales. Pero, naturalmente, no es el único negocio afectado. Solo por seguir dentro del ámbito editorial, las librerías y grandes super!cies que venden productos culturales están acusando de manera decisiva el impacto de la venta en tiendas online como Amazon o Alibaba, minoristas de internet que ya venden «de todo», no solo libros (lo que por supuesto incluye cómics). Numerosas editoriales de cómic abrieron webs hace tiempo para rentabilizar su catálogo impreso vía digital. Y una plataforma como comiXology, fundada en 2007, había superado los doscientos millones de descargas a !nales de 2013; signi!cativamente, al año siguiente fue adquirida por Amazon.1 Tan solo en el último lustro han tenido lugar varios acontecimientos digitales para el cómic que podríamos cali!car de «puntos de giro» en esta historia.

En 2013 se inauguraba Panel Syndicate, una plataforma online creada por dos historietistas previamente consagrados en el mercado norteamericano, lo que equivale a decir occidental: el guionista estadounidense Brian K. Vaughan y el A BRAND NEW (DIGITAL) WORLD. A MODO DE INTRODUCCIÓN | PEPO PÉREZ X 1 Graeme McMillan, «Amazon Buys Digital Comics Company ComiXology», en Wired (10/04/2014), disponible online en https:// www.wired.com/2014/04/amazon-buys-comixology/ (consultado 29/09/2016). dibujante barcelonés Marcos Martín que, dispuestos a hacerse con el control absoluto de su producción, se disponían a autoeditar sus cómics. Hace veinte años hubieran tenido que montar una editorial, pagar a la imprenta, buscar distribuidores y repartir sus bene!cios con ellos y los libreros. En 2013, para autopublicarse basta una página web y, eso sí, mucha promoción en redes sociales.

El éxito de su empresa tras un primer lanzamiento disponible en varios idiomas, de Private Eye (2013-2015, Vaughan y Martín, con colores de Muntsa Vicente), parece avalar la viabilidad comercial de producir cómics para internet en el siglo XXI, y ello a pesar de que los usuarios daban por descontado a esas alturas la «gratuidad» de los contenidos en red. de Private Eye, descargable gratuitamente o bien pagando un precio voluntario, no solo ha permitido ganar dinero a sus creadores, incluso bastante dinero, sino que ha obtenido una amplia repercusión de público y crítica; en 2015 recibía el reconocimiento de la industria tradicional del cómic norteamericano al recibir un premio Eisner (Best Digital/Web Comic) y un Harvey (Best Online Comics Work). de Private Eye no era ni mucho menos el primer proyecto de autoedición digital con éxito comercial, pero sí uno de los que más alcance ha obtenido en la comunidad internacional del cómic, al menos occidental.

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