Del libro de texto a los apuntes colaborativos con Google

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Como profesor, reconozco que el uso de un libro de texto puede facilitarnos el día a día en el aula (planificación, recursos a utilizar, estructura del contenido)…Sin embargo,y en contraposición a estas ventajas, seguir un libro de texto nos puede llegar a coartar la forma con la que interactuamos con nuestros alumnos, en su estimulación, y por tanto, en su proceso de aprendizaje.

Podríamos pensar que la solución sería montar nuestro propio libro digital, con recursos interactivos espectaculares…Pero seamos realistas: es un proyecto muy ambicioso, pues requerirá de mucho tiempo (que en la inmensa mayoría de los casos no tenemos).  Pero de verdad…¿sería la solución al problema? Pues posiblemente no, porque seguiríamos sin dar protagonismo a nuestros alumnos.
Pero…¿y si en vez de prepararlo uno sólo, lo preparamos con todos nuestros alumnos? Aunque pueda parecer extraño, puede resultar una idea más que interesante. Sustituyamos el proyecto del “libro digital”, por el proyecto “Apuntes colaborativos”. Suena muy bien, pero ¿cómo se puede llevar a cabo?

Si disponemos de un libro de texto, podemos apoyarnos en él, pero lo justo para que no nos condicione. La idea se resume en que, con nuestras explicaciones, con ayuda del libro de texto, y con una selección de recursos que podamos encontrar en internet, los alumnos sean los que elaboren sus propios apuntes, pero no de manera individual sino de manera colaborativa, esto es, que toda la información que vayan recopilando y creando los alumnos, se vayan plasmando en un único documento de texto de Google. El rol del profesor será el de guiar a sus alumnos en el proceso de recopilación de información y de curación de contenidos una vez se haya plasmado en el documento. 
  
¿Qué aspectos serán necesarios para poner en marcha el proyecto? Para visualizarlo podemos fijarnos en la siguiente infografía que hemos elaborado para visualizar el proceso:

1. Fase de diseño:

PROGRAMACIÓN

En esta primera fase tendremos que definir cuántas sesiones dedicaremos en clase para llevar a cabo la actividad. Aunque se puede combinar con trabajo en clase, y trabajo en casa, es importante que, al menos dos sesiones, se hagan en clase, para establecer las pautas, guiar al alumno en todas las dudas que le vayan surgiendo, y acompañarles en esta nueva forma de trabajar.
DEFINICIÓN DE LA ESTRUCTURA
Como parte de ese proceso de acompañamiento, es importante ayudarle a estructurar la información. La manera más sencilla es la de crear un índice de contenidos en el documento que nos permitirá delimitar los distintos espacios de trabajo de cada alumno o grupo. De esta manera, la creación del documento de manera colaborativa se realizará de manera ordenada.
ALCANCE DE LA INFORMACIÓN
Dependiendo de la experiencia que tengan nuestros alumnos, éste debe ser un proceso más o menos guiado. Nos interesa, sobre todo que los alumnos se centren los estándares de aprendizaje que hayamos seleccionado para la actividad. Por ello, resulta muy cómodo y eficiente, facilitarles a nuestros alumnos unas preguntas guías que les ayuden a encontrar las respuesta (y plasmarlas en el documento) de aquellos aspectos que queremos que aprendan.
ASIGNACIÓN DE TAREAS
Dado que hemos definido una estructura de trabajo anteriormente, llega el momento de distribuir las tareas entre los alumnos. En el trabajo cooperativo, es muy importante la elección de los grupos, y para este tipo de actividad es aconsejable que sea el docente quien defina los grupos  no dejarlo a la elección de los alumnos). Nos interesa mucho el aprendizaje entre iguales y es por ello por lo que la creación de los grupos debe gestionarse de manera óptima por parte del docente.
ELECCIÓN DE RECURSOS

En la medida en la que sepamos seleccionar aquellos recursos que aglutinen todos los conocimientos que queremos que adquieran nuestros alumnos, el proceso de creación de apuntes colaborativos será mucho más efectivo. Es cierto que no siempre disponemos de los mejores recursos en la red (sobre todo lo que se refiere a los vídeos de YouTube), bien porque no se adaptan al curriculum en su totalidad, bien porque utilizan un vocabulario poco adaptado al nivel de nuestros alumnos. Por ese motivo, herramientas como SCREENCASTIFY que se integra con Google Drive, nos puede ayudar a realizar grabaciones cortas y concisas con nuestras explicaciones, para que así les ayuden en su proceso de síntesis y comprensión en el documento colaborativo.

Para que podáis visualizar todo lo que estamos comentando, os dejamos un EJEMPLO DE ESTRUCTURA DE UNOS APUNTES COLABORATIVOS y así podáis entender mejor todo lo que estamos hablando.

2. Fase de ejecución:

CURACIÓN DE CONTENIDOS POR PARTE DE ALUMNOS
Hay aspectos que deben cuidarse dentro del trabajo de grupo: ortografía, la sintaxis, el modo en el que se expresa cada idea…Es por ello que el grupo deberá generar estrategias para llevar a cabo esta tarea, establecer su propio “régimen interno operativo”. Como siempre, y sobre todo al principio, este debe ser un aspecto en el que  el docente también deberá guiarles.

CURACIÓN DE CONTENIDOS POR PARTE DEL PROFESOR
Al margen de la curación que hace el propio grupo, la curación de contenidos por parte del profesor debe ser algo complementario a la labor de los propios alumnos. La utilización de los comentarios dentro del documento de texto de Google es un instrumento perfecto para poder llevar a cabo esta tarea. En esos comentarios puede haber correcciones, avisos, referencias a determinados recursos…La idea es todos ellos sirvan de apoyo a los alumnos para que terminen de ajustar la información que han creado en el documento.

EVALUACIÓN FINAL
Una vez finalizado, llega el proceso de evaluación final: una rúbrica que adjuntemos al inicio del documento puede servir a los alumnos para qué conozcan a priori, cómo se va a evaluar la actividad. Se podrán tener en cuenta la expresión escrita, los recursos que hayan generado, el orden en la expresión de las ideas, las estrategias marcadas, e incluso la co-evaluacion o evaluación hecha por el resto de compañeros (se puede generar un formulario de google para que voten qué epígrafes les resulta más sencillos de aprender y cuáles les han resultado menos claros).

Asimismo, una actividad final que resulta muy interesante, es que los alumnos creen su propia batería de preguntas de autocorrección. Esta labor se podría hacer a partir de un formulario de recogida de preguntas y luego utilizar el complemento Princippia Form Library Creator para generar las colecciones de preguntas para nuestros alumnos. Obviamente, este último paso deberá realizarla el profesor habiendo hecho previamente una curación de las preguntas y respuestas elaboradas por los alumnos.

En definitiva, con este tipo de actividades conseguiremos una mayor implicación por parte del alumnado, y en consecuencia, un mayor compromiso en su proceso de aprendizaje. ¿Te atreves a ponerlo en práctica con tus alumnos?

Fuente: http://blog.princippia.com